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Por Chema, el 22 de Febrero de 2010
 Chema Vílchez, músico y profesor de Yoga
El 11 de Septiembre de 2001 marcó un punto de inflexión. Para muchos más allá del atroz atentado terrorista, aquel hecho suponía la contemplación a escala global de un nuevo tipo de guerra. No fueron pocos los que, en un ejercicio de pesimismo, vieron en aquella acción el comienzo del siglo XXI. Pero rara vez los hechos tienen un sentido aislado y ese acto concreto formaba parte de toda una cadena de conflictos y enfrentamientos que se pierden en la noche de los tiempos. Más allá del inmenso dolor de las personas y familias afectadas, la representación escénica de la muerte en su sentido más espectacular supuso un estremecedor recordatorio de la capacidad de destrucción e iniquidad del hombre.
Al mismo tiempo miles de seres humanos murieron ese 11S en otras partes del mundo victimas de guerras, hambre, sed y enfermedades fácilmente curables, pero esa cifra no escandalizó ni fue portada de ningún periódico. Y, aunque parezca no tener relación, detrás de todas esas muertes late una misma razón, el egoísmo. Se pueden establecer y determinar tesis económicas, políticas, religiosas, filosóficas,…todas ellas validas, pero si vamos a la raíz nos encontramos ese sentimiento, esa forma de estar en el mundo en la que el desmedido interés propio avasalla con todo lo demás. El egoísmo toma así forma como sensación de separatividad y escisión del ser humano, estableciendo una frontera inquebrantable entre tu y yo, lo mío y lo tuyo, lo nuestro y lo de ellos.
Hace miles de años unos sabios, científicos del cuerpo y de la mente, vislumbraron la causa de los problemas del ser humano, aquello que nos hace violentos, angustiados, ignorantes, deprimidos, en definitiva; infelices. Y desarrollaron un sistema de técnicas físico-mentales para superar todos esos conflictos que, teniendo un origen interno, se manifestaban hacia el exterior tanto individual como colectivamente creando un mundo teñido por el dolor, la desesperanza y la soledad. Ese conjunto de técnicas se denominaron Yoga, que significa UNION. Esta palabra es una de las claves para entender la génesis de los problemas.
No es casualidad que a partir del 11 de Septiembre en la ciudad de Nueva York comenzasen a surgir centros de Yoga por todas partes. En el inconsciente de los habitantes de esta ciudad latía el mismo afán de sentir esa unión. Colectivamente surgió un impulso irrefrenable de buscar más allá de las ambiciosas metas personales. Apareció la necesidad de encontrar sentido a la vida, a sus vidas, a un entendimiento autentico que rompiese con esa jungla de egos y el sórdido aislamiento del día a día que el fatídico atentado había evidenciado. Durante el tiempo que viví en Manhattan pude contemplar esa transformación en primera persona. Aunque la rutina suele ser un aliado de la inconsciencia, muchos de los habitantes de Nueva York transformaron sus vidas; cambiaron su cotidianidad, trabajo, entorno, actividades, y buscaron dentro de si mismos para descubrir algunas respuestas.
Todos en mayor o menor medida vivimos sumidos en esa rutina. Con el paso de los días nuestras inquietudes más profundas se desvanecen. Nos convertimos en criaturas enajenadas, en involuntarios autómatas, y nos lanzamos a una vida donde las prioridades pasan por acumular posesiones y conseguir nuestros propios intereses. Nos transformamos en individuos inquietos identificados con nuestras posesiones hasta confundirnos con ellas, tejiendo con los problemas una pegajosa red de la que no sabemos escapar. Entonces la infelicidad, la frustración, el desasosiego, las enfermedades se instalan en nuestra vida como si formaran parte inseparable de ella y el desequilibrio mundial toma fuerza alimentado por millones de seres humanos perdidos y confusos.
Aunque en esta desdicha y mediocridad cotidiana todo parece estar en cierto orden, quizá algún día, un hecho trágico, una enfermedad, una ruptura, un cambio inesperado, algo…, se cruce en nuestra vida y, como si el sol hubiese aparecido en mitad de la noche, comenzamos a ver otra realidad donde podemos contemplarnos a nosotros mismos desamparados como simples objetos pasivos ante los acontecimientos.
La búsqueda interior, de todos y cada uno de nosotros, es la mejor respuesta a estos males, los nuestros y los del mundo. La verdadera revolución está en el interior. Transformándonos cambiaremos el mundo. No hay otra receta. Filosofía, política, religión, todas ellas pierden su autentico valor si no pasa por una verdadera transformación personal.
El Yoga bien trabajado y estudiado es una experiencia directa a la transformación. Con una práctica certera y constante cada día se convierte en un paso adelante hacia la Felicidad.
En próximos artículos iremos avanzando por esta experiencia.
Chema Vílchez, músico y profesor de Yoga
Por Chema, el 17 de Febrero de 2010
 María José de la Rosa y Victor Torre cofundadores de la Ecoaldea
Hoy hemos entrevistado a Victor Torre, cofundador de la Ecoaldea y uno de los pioneros en España en desarrollar proyectos sostenibles y ecológicos.
- Victor, ¿qué es para ti una Ecoaldea?
Un espacio donde conviven un grupo de seres en armonía entre ellos/as y con la naturaleza.
¿Cómo comenzó esta aventura?
Un grupo de personas interesadas en el movimiento de Ecoaldeas hacia 1993-94, comienzan a reunirse en Madrid para llevar a cabo un proyecto en esta dirección.
- Y qué diferencia vivir en una Ecoaldea a una ciudad o un pueblo convencional.
Las personas que vivimos en una Ecoaldea, estamos en un proceso de transformación de nuestra conciencia para una mejor conexión con la naturaleza, para reducir nuestro impacto ambiental y generar una cultura de paz y solidaridad planetaria.
- ¿Cualquier persona puede vivir en una Ecoaldea o tiene que seguir una linea de pensamiento o ideología concreta?
Cualquier persona puede vivir en una ecoaldea, respetando sus normas. Son espacios para personas que aman la naturaleza y trabajan por conseguir una sociedad más responsable a nivel medioambiental y más solidaria.
- ¿ Crees viable este proyecto a corto o medio plazo en otros enclaves, que se necesita ?
Es muy necesario para el Planeta que surjan proyectos similares aprovechando nuestra experiencia. Se necesita un grupo de personas emprendedoras y comprometidas con el proyecto.
- ¿Qué actividades desarrolláis?
Teatro y talleres con valores para niños/as
- ¿Cuál es la filosofía de Sol y Tierra? , ¿qué la diferencia de otras otras compañías de titeres o teatro convencionales?
Nuestro trabajo en valores; medio ambiente, solidaridad, interculturalidad y género
Por joseluis, el 13 de Septiembre de 2009
| 25 Octubre 2009 | | 11:00 AM | a | 2:00 PM |
Un lenguaje de vida
Por María José de la Rosa Ignacio
Basado en los trabajos de Rosenberg, Path Pathfoort, Ysabelle Filliozat y Carl Rogers.
En las relaciones humanas existe un desequilibrio Mayor-menor que representa la base
de la violencia y que se manifiesta en tres modelos constantes de relación-comunicación.
Identificar y analizar estos modelos nos ayuda a constatar cómo nuestra fuerza vital se pervierte en violencia, visible o invisible, consciente o inconsciente.
La antropóloga Path Pathfoort define un cuarto modelo de comunicación alternativa no violenta: la Equivalencia.
Si aspiramos a un mundo sin violencias debemos empezar por nosotr@s mism@s, aprendiendo a comunicarnos de manera sincera, clara y cuidadosa, expresando nuestras necesidades y escuchando las necesidades del otro/otra.
En casa de María José y Víctor en C/ Ecoaldea 1, de Valdepiélagos.
Imprecindible inscribirse antes del 15 de octubre al teléfono 918416045 o 918416142
Aportación propuesta: 5 Euros por persona
Después, para los que quieran, comida compartida, con los alimentos que traigamos todos/as
y sobremesa. La comida será vegetariana.
Por joseluis, el 10 de Marzo de 2009
LA PLAZA, Valdepiélagos. Una ecoaldea es un asentamiento humano que vive y trabaja por la sostenibilidad del Planeta Tierra. La Red Ibérica de Ecoaldeas (RIE) define ecoaldea como “un grupo de gente con una estructura colectiva de toma de decisiones, que trata de crear cultura integrando los aspectos ecológicos, sociales, culturales, económicos, tecnológicos, políticos y espirituales. En las Ecoaldeas se trabajan diversos temas como el trabajo con y en la tierra: horticultura ecológica, permacultura, ganadería ecológica, aprovechamiento de bosques, plantas, frutas, etc., y las viviendas son de bioconstrucción”.
El encuentro se celebró del 13 al 15 de febrero.
Víctor Torre, representante de la ecoaldea de Valdepiélagos en la RIE explica que es imprescindible trabajar por la sostenibilidad del Planeta para que no agotar sus recursos en esta generación.
“Debemos dejar a nuestros hijos y nietos el Planeta tal y como lo hemos recibido. Por eso, entre otras muchas cosas, debemos ahorrar agua, tener huertas y utilizar energías renovables. Y en cuanto al aspecto de la construcción de las viviendas, hay un decálogo donde los arquitectos especializados en bioconstrucción saben qué tipo de materiales tienen que utilizar”, comenta a LA PLAZA Víctor Torre.
Reunión de ecoaldeas
Del 13 al 15 de febrero, llegaron a la ecoaldea de Valdepiélagos más de 30 personas procedentes de distintas ecoaldeas españolas. Todos ellos fueron alojados en diversas viviendas de vecinos de la ecoaldea de Valdepiélagos.
De Arkadia (Gerona), Lakabe (Navarra), Támera (Portugal, en cuyo asentamiento, fundado por alemanes, hay unas 170 personas), de Valle de Sensaciones (Andalucía), Valle del Pino de los Condes (Ávila), “En construcción” (un colectivo de gente joven de Madrid que lleva dos años trabajando), “Sin tierra” (un grupo de personas que lleva años buscando terrenos) y de Matavenero (en el valle del Bierzo-León), llegaron estas personas para tratar, entre todos, temas como la admisión de nuevas ecoaldeas (dentro de la RIE); informar de nuevos proyectos; aprobar cuotas y presupuestos; crear una web; y hablar de muchos aspectos organizativos, además de reflexionar y compartir experiencias.
También celebraron una danza lúdica en el Centro Cultural de Valdepiélagos y proyectaron la película de Leonardo Di Caprio “La hora 11”, en la que se relata la situación ambiental actual del Planeta, explicando cómo se llegan a producir catástrofes naturales como el huracán Katrina. En este film también se plantea cuál debe ser la actitud del humano para que no se sigan multiplicando estas situaciones.
Víctor Torre reflexiona sobre el modo de vida del humano y dice: “la gente que venimos de las ciudades debemos trabajar conjuntamente con la de los pueblos, porque todos nos aportamos cosas en este proyecto de desarrollo sostenible. Los de aquí, tienen la perseverancia, la fidelidad y el conocimiento de su tierra. Nosotros aportamos la reflexión y, a veces, también el conocimiento técnico, por lo que debemos unirnos para crear una buena forma de sobrevivir.
No debemos olvidar que la idea de que el Estado nos tiene que dar todo puede tener su fin. Y de ahí que tengamos que tomar las riendas de nuestras vidas, de nuestra comarca, con nuestras propias energías renovables y nuestras huertas. Es decir: tenemos que currarnos la vida”.
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